La Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, también conocida como "Río+10" o cumbre de Johannesburgo, tuvo lugar en Johannesburgo, Sudáfrica, en agosto de 2002. Esta conferencia fue organizada para evaluar los progresos realizados en la implementación de los compromisos acordados, como la agenda 21, durante la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992.

En cuanto a la evaluación de la implementación de la Agenda 21 en la Cumbre de Johannesburgo, se identificaron varios desafíos y limitaciones:

  1. Progresos Limitados: La revisión destacó que, aunque se habían realizado algunos avances en la implementación de la Agenda 21, estos eran insuficientes en muchos casos. Se reconoció que se necesitaban esfuerzos adicionales para alcanzar los objetivos propuestos.
  2. Financiamiento Insuficiente: Uno de los desafíos clave identificados fue la falta de recursos financieros suficientes para apoyar la implementación de los programas y proyectos propuestos en la Agenda 21. Se destacó la importancia de aumentar el financiamiento para el desarrollo sostenible.
  3. Inequidades en la Distribución de Beneficios: Se señaló que los beneficios del desarrollo sostenible no se distribuyeron de manera equitativa, y que las disparidades entre países ricos y pobres persistieron. Se hizo hincapié en la necesidad de abordar las inequidades en la implementación de estrategias sostenibles.
  4. Participación Insuficiente de la Sociedad Civil: Aunque se reconoció la importancia de la participación de la sociedad civil, se observó que esta participación no siempre fue efectiva y que se necesitaban mayores esfuerzos para involucrar a diversas partes interesadas en la toma de decisiones.
  5. Falta de Compromisos Vinculantes: Uno de los puntos de crítica fue la falta de compromisos vinculantes por parte de los países para abordar los desafíos ambientales y de desarrollo. La ausencia de medidas concretas y obligatorias limitó el impacto de la conferencia en algunos aspectos.